Arte del Mundo y Religiones: El Santo Rosario

El Santo Rosario


Santo Rosario


El Santo Rosario es un Rezo Católico , es también el Santo Rosario  es un conjunto de cuentas La Cruz y una medalla de María.


La cruz que representa el principio y el final. Desde la cruz a la medalla de María lleva 5 cuentas.
En total 59 cuentas, una cruz y una medalla.

Cada 10 cuentas (sin contar las primeras 5) se separa una, puede ser de otro color otro tamaño o simplemente estar separadas algo asi, 0000000000....0....0000000000... etc.


Se reza de la siguiente manera :


1. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición

2. Rezar el Padrenuestro

3. Rezar 3 Avemarías y Gloria.

4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.

5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.

7. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.

9. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.

11. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.

13. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.

14. Rezar la Salve.


El Santo Rosario Completo






¿ Cuanto se Constituyó?


Fiesta del Santo Rosario
El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota.


En Roma estaba el Papa despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido victoriosa. Ordena el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.
Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.



Cómo rezar el rosario por una persona fallecida


Los católicos rezan el Santo Rosario por muchas intenciones, incluido el eterno descanso de las almas. A pesar de que es posible rezar por alguien que ha muerto en cualquier momento con el rosario, muy a menudo, se recitan oraciones con el Rosario en la vigilia previa al funeral.




Instrucciones
Recite el rosario como lo haría normalmente, con una pequeña excepción (como se explica en el paso 3). Haga la señal de la cruz, y comience por el rosario con el Credo de los Apóstoles, recitando tres veces el Padre Nuestro, y un Gloria.Rece el santo rosario al tiempo que recuerde los misterios gloriosos: la resurrección de Jesús, la ascensión de Jesús, la venida del Espíritu Santo, la asunción de María al cielo, y su coronación como reina del cielo. Si la oración es en grupo, anuncie cada misterio antes de recitar cada década de diez cuentas. Entonces, comience a rezar el Padre Nuestro (en cuentas grandes) y diez oraciones de Ave María con las cuentas pequeñas. Los cuentas grandes también requieren un "Gloria" ante que el misterio del día se haya anunciado o rezado.Incluya una oración especial por los muertos a medida que avanza a través de las cuentas del rosario. Después de la "Gloria" al final de una década, rece la oración del Eterno Descanso: "el descanso eterno le conceda, oh Señor, y brille la luz perpetua, que descanse en paz, Amén..





Los Papas y El Santo Rosario


Juan II: El Rosario,
Los misterios gozosos del
Rosario



(Angelus del 23 de octubre, 1983)
1. El Santo Rosario es oración cristiana, evangélica y eclesial, pero también oración que eleva los sentimientos y afectos del hombre.




En los misterios gozosos, sobre los que nos detenemos hoy brevemente, vemos un poco todo esto: la alegría de la familia, de la maternidad, del parentesco, de la amistad, de la ayuda recíproca. Cristo, al nacer asumió y santificó estas alegrías que el pecado no ha borrado totalmente. El realizó esto por medio de María. Del mismo modo, también nosotros hoy, a través de Ella, podemos captar y hacer nuestras las alegrías del hombre: en sí mismas, humildes y sencillas, pero que se hacen grandes y santas en María y en Jesús.
En María, desposada virginalmente con José y fecundada divinamente, está la alegría del amor casto de los esposos y de la maternidad acogida y guardada como don de Dios; en María, que solícita va a Isabel, está la alegría de servir a los hermanos llevándoles la presencia de Dios; en María, que presenta a los pastores y a los Magos el esperado de Israel, está la coparticipación espontánea y confidencial, propia de la amistad; en María, que en el templo ofrece su propio Hijo al Padre celestial, está la alegría impregnada de ansias, propia de los padres y de los educadores con relación a los hijos o a los alumnos; en María, que después de tres días de afanosa búsqueda, vuelve a encontrar a Jesús, está la alegría paciente de la madre que se da cuenta de que el propio hijo pertenece a Dios antes que a ella misma.


Los misterios dolorosos del Rosario

Reflexionamos sobre Rosario.
En los misterios dolorosos contemplamos en Cristo todos los dolores del hombre: en El, angustiado, traicionado, abandonado, capturado aprisionado; en El, injustamente procesado y sometido a la flagelación; en El, mal entendido y escarnecido su misión; en El, condenado con complicidad del poder político; en El conducido públicamente al suplicio y expuesto a la muerte más infamante: en El, Varón de dolores profetizado por Isaías, queda resumido y santificado todo dolor humano.
Siervo del Padre, Primogénito entre muchos hermanos, Cabeza de la humanidad, transforma el padecimiento humano en oblación agradable a Dios, en sacrificio que redime. El es el Cordero que quita el pecado del mundo, el Testigo fiel, que capitula en sí y hace meritorio todo martirio.
En el camino doloroso y en el Gólgota está la Madre, la primera Mártir. Y nosotros, con el corazón de la Madre, a la cual desde la cruz entregó en testamento a cada uno de los discípulos y a cada uno de los hombres, contemplamos conmovidos los padecimientos de Cristo, aprendiendo de El la obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz; aprendiendo de Ella a acoger a cada hombre como hermano, para estar con Ella junto a las innumerables cruces en las que el Señor de la gloria todavía está injustamente enclavado, no en su Cuerpo glorioso, sino en los miembros dolientes de su Cuerpo místico.

Recopilación de varias fuentes. Edición Propia


































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